Ahora soy peor -investigación-

En apariencia, la célula del humor es el chiste y el factor decisivo de este último es la risa. Pero no todos los actos de humor contemplan la risa. La risa siempre es un acto "subjetivo", es decir, su marco es una relación social determinada. No todos se ríen de lo mismo. 

Ahora bien, el humor evidencia algo de la sociedad, ya sea en sus formas conservadoras o críticas. Habla mucho de una época determinada, de sus censuras o de sus aperturas. Los individuos y los grupos sociales que lo practican no necesariamente están plenamente conscientes de que se trata de algo que es superior a ellos mismos y, en este aspecto, circula por la red intrincada de relaciones objetivas -entiéndase por objetivo como supra individual-. En el acto verbal -y no verbal, ciertamente- hay una práctica social pretérita y presente -aunque el humor también puede decir mucho acerca del futuro-. Esto resulta claro si se mira el rol del humor "conservador", aquel humor tan clásico en décadas pasadas de nuestro querido Chile, y que aún se sigue mostrando al lugar donde se vaya. Ahí, lejos de tener el papel de mantención de las estructuras de dominación que grandilocuentemente intentan atribuirle -porque las estructuras de dominación están basadas en la actividad prática social-, se muestra la sociedad, ríendose de aquellos casos desviados del grupo (Bergson). 

No obstante, existe ese otro humor: el "crítico". Se ríe de lo imperante, de las formas que parecen cristalizadas o petrificadas. Es una especie de ayuda ante la costumbre social. Como la literatura, aquí da cuenta de cuestiones no solo reales sino también posibles. Es aquí cuando se abre la concepción del humor, en general, no solo como reveladora de lo real, sino también como creadora de lo posible. Incluso, me atrevería a decir que devela lo real por medio de lo posible. Fíjense en el caso de Capusotto con Micky Vainilla. Un caso de lo extremo que puede resultar cierta clase alta, con supuestos orígenes raciales "superiores" y con una marcada ideología de derecha y desprecio ante los pobres. Mucha risa, pero la cuestión no deja de ser cierta. Este es solo un ejemplo de que lo posible puede revelar la verdad que hace pensar en un aspecto del humor: la ironía. 

EN DESARROLLO

Comentarios

  1. El humor es otro reflejo de sociedades. En Chile, el humor posee un cariz conservador que apunta a la tragedia como médula para transformar en una anécdota, la necesidad o la carencia... "de algo hay que reírse" permite que los tejidos del ejercicio de poder se mantengan, como si incluso, la risa obtenida de la anécdota, naturalizara la carencia en un derrotero casi inamovible, una suerte de resignación cristiana (la mal entendida resignación, a mi parecer).
    Capusotto, allende la cordillera, pues ironiza con la tragedia y con lxs trágicxs que humorizan la misma. Si la Historia, también es ironía, entonces se puede ironizar de absolutamente todo.
    Creo que la "edad de bronce" del humor chileno (los Bombos Fica, los Cocos Legrand, los cuenta-cuentos, anecdotarios y otros mejunjes gavioteros) está llegando a un cierre anunciado desde hace algunos años, donde las viejas salidas ya no terminan en risas, si no en la incomodidad de nuestra pacaterías que van siendo desnudadas, apuntadas o dejadas en evidencia. Quizás, por eso, el humor que expele Capusotto está siendo ampliamente aceptado en este lado del terruño.
    Está bueno tu coso. Seguí.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario