La muerte del aburrimiento
Hay entre las personas barreras de aire. Evidentemente, son murallas artificiosas, pues no existen tales sin que alguien les hubiera interpuesto ese sentido. Pero distancias entre un cuerpo y otro, al fin y al cabo. Sin embargo, resulta aún más curioso que entre una y otra persona existan distancias desérticas, donde apenas se puede visualizar un bicho escarbando en la infinita arena. Las noches son frías, los días calurosos, pero eso no es nada que no pueda resolver la capacidad de sobrevivencia de la humanidad, de cuya actividad práctica brota la creatividad vital. Eso sí, hay quienes perecen al no encontrar el camino que los lleve a un lugar seguro donde hospedarse antes de recomenzar el viaje. Sin embargo, al morir, siguen caminando sin cobrar conciencia temprana de su muerte, y así pueden transcurrir los días pensando en que están vivos, logrando cruzar el desierto y encontrar a la persona que buscaban. Lo triste es que las espectrales presencias no se pueden ver fácilmente. Entonces, las almas quedan suspendidas buscando desesperadamente su cuerpo o el cuerpo de algún otro ser de carne y hueso. Se ha dicho que pueden pasar días, semanas, meses, años, intentándolo. Ya para cuando se acostumbran a su invisibilidad, no les queda de otra que reírse de los humanos y de la realidad que se les aparece oculta en la vorágine de la cotidianidad.
Paréntesis: En realidad no hay respeto porque yo me como los bigotes sin darme cuenta y eso me hace inmediatamente pensar en que debería cortármelos para que me queden rozando los labios.
Paréntesis: En realidad no hay respeto porque yo me como los bigotes sin darme cuenta y eso me hace inmediatamente pensar en que debería cortármelos para que me queden rozando los labios.
Nos hace idealizar.
ResponderEliminarLa sombra puede ser idealización o su resultado
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